miércoles, 3 de noviembre de 2010

Los bogotanos reclamamos el retorno de la cultura ciudadana

La Ola Naranja empezó como un intento de recrear lo que había logrado Mockus en su administración. Todos recordamos los mimos, el pulgar para arriba y para abajo entre otras acciones ingeniosas que desarrolló esa administración para generar algo que en Bogotá nadie sabía que quería decir: La cultura ciudadana.

Hoy en día todos los habitantes de esta ciudad entendemos la noción de la cultura ciudadana, más que entenderla de una manera conceptual, la relacionamos con unos recuerdos positivos de lo que vivimos hace unos 10 años. Nadie pensaba que con unas acciones lúdicas y artísticas, se podía cambiar la conciencia de 7 millones de bogotanos.

Lo que evidenciamos hoy es la antítesis de lo que se logró con Mockus. Como lo denuncié la semana pasada, la Ola Naranja se volvió un fortín burocrático ineficiente e inútil. Testimonios de 3 personas que actualmente laboran en la Ola Naranja, manifiestan explícitamente que: “El 80 por ciento de los nombrados en ese programa llegaron ahí a través de recomendaciones políticas”. Mencionan concejales, ediles y alcaldes locales como los “padrinos”.

Con un presupuesto de casi 5 mil millones de pesos al año, la Ola Naranja es un despilfarro de los recursos de los bogotanos. Estas denuncias de clientelismo se suman a la ineficiencia en el programa. Uno se tiene que preguntar: ¿Qué resultados han logrado en 2 años? Para mencionar sólo dos cifras relacionadas con movilidad y manejo de tráfico, se reporta que la velocidad promedio de los vehículos, en Bogotá estaba en 23 km/h en el 2007 (cuando empezó la administración de Samuel Moreno) y en el plan de desarrollo se estableció como meta llegar a 25 km/h en los 4 años, sin embargo a hoy se ha reducido a 20.8 km/h. La percepción no es diferente pues pasó del 18 por ciento, en el 2006, de los ciudadanos que consideraban que “los trayectos son más largos que el año anterior” a un 48%.

Un programa que buscaba retomar la cultura ciudadana que tanto reclaman los Bogotanos se tornó en un fortín burocrático. La ciudad está en la necesidad de retornar a los tiempos de las cebras, el mimo y el pulgar, pero la Ola Naranja no está supliendo esto. O se reforma o se acaba pero no puede seguir igual!

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