Tras la rueda de prensa de la disidencia del Polo, se encendió el ventilador sobre la corrupción en Bogotá. Empezó el “sálvese quien pueda” e inmediatamente todos los actores políticos salieron a tratar de eludir el costo político de haber apoyado la Alcaldía de Samuel Moreno durante tres años. El oportunismo con el cual siempre se señala a los políticos salió a relucir en su mayor expresión.
Parecería que después de 3 años de repente se despertaron un día los miembros del partido de la U, los liberales y hasta algunos miembros del Polo y se dieron cuenta que la ciudad está en una crisis como no se había visto en las últimas décadas. No queda sino preguntarse: ¿Será que no habían oído las múltiples denuncias que de tiempo atrás se vienen haciendo sobre la corrupción?, ¿Será que no se enteraron de las sanciones a los funcionarios de la alcaldía en los diferentes entes de control por actos de clientelismo?, ¿Será que no los han atracado o no tienen que transitar por los desesperantes trancones bogotanos?
Todas son preguntas irónicas que solo tienen una respuesta: claro que sabían pero se dejaron silenciar por puestos y prebendas.
Desafortunadamente desde que llegué al Concejo de Bogotá, me he dado cuenta que para la mayoría de políticos vale más un puesto que el bien común. Ello es una realidad que sólo cambiará en el momento que los electores voten por políticos que ofrezcan ideas, propuestas y no puestos y lechonas, pero hasta que eso pase, no podemos dejar que esta ciudad siga como va!
Se deben hacer urgentemente los debates de movilidad y seguridad, empezando por la moción de censura al Secretario de Movilidad que ya firmó el partido Cambio Radical hace quince días y aún no han suscrito los “nuevos” partidos de oposición.
Más que seguir en peleas políticas, esta nueva coalición tiene que empezar a actuar, tiene que mostrarle resultados a la ciudad. Por su lado los bogotanos deben estar vigilantes de quienes son aquellos que hacen anuncios mediáticos pero por debajo de la mesa los siguen comprando con prebendas burocráticas.
CR le da la bienvenida a los “nuevos” partidos de oposición y los invita a que empecemos a trabajar por Bogotá!
Parecería que después de 3 años de repente se despertaron un día los miembros del partido de la U, los liberales y hasta algunos miembros del Polo y se dieron cuenta que la ciudad está en una crisis como no se había visto en las últimas décadas. No queda sino preguntarse: ¿Será que no habían oído las múltiples denuncias que de tiempo atrás se vienen haciendo sobre la corrupción?, ¿Será que no se enteraron de las sanciones a los funcionarios de la alcaldía en los diferentes entes de control por actos de clientelismo?, ¿Será que no los han atracado o no tienen que transitar por los desesperantes trancones bogotanos?
Todas son preguntas irónicas que solo tienen una respuesta: claro que sabían pero se dejaron silenciar por puestos y prebendas.
Desafortunadamente desde que llegué al Concejo de Bogotá, me he dado cuenta que para la mayoría de políticos vale más un puesto que el bien común. Ello es una realidad que sólo cambiará en el momento que los electores voten por políticos que ofrezcan ideas, propuestas y no puestos y lechonas, pero hasta que eso pase, no podemos dejar que esta ciudad siga como va!
Se deben hacer urgentemente los debates de movilidad y seguridad, empezando por la moción de censura al Secretario de Movilidad que ya firmó el partido Cambio Radical hace quince días y aún no han suscrito los “nuevos” partidos de oposición.
Más que seguir en peleas políticas, esta nueva coalición tiene que empezar a actuar, tiene que mostrarle resultados a la ciudad. Por su lado los bogotanos deben estar vigilantes de quienes son aquellos que hacen anuncios mediáticos pero por debajo de la mesa los siguen comprando con prebendas burocráticas.
CR le da la bienvenida a los “nuevos” partidos de oposición y los invita a que empecemos a trabajar por Bogotá!

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