En los últimos meses ha habido un incremento en la violencia escolar en Bogotá. Nunca se había visto peleas entre colegios a palo y piedra como ocurrió en la localidad de Rafael Uribe Uribe el pasado mes de mayo, donde se necesitaron 60 policías para controlarlo y lo más preocupante es que cada día son más tempranas las edades donde empiezan las agresiones.
En junio la Secretaría de Educación del Distrito informó que durante lo corrido del año 2009, se presentaron 39.868 riñas escolares así como la presencia de 2.231 pandillas; Agresiones físicas y verbales, intimidaciones y robos entre otras, son los actos de violencia más frecuentes en los colegios, sin embargo los estudiantes han creado una nueva modalidad de violencia que han denominado fighting o “vale todo”, es decir no se requiere de la existencia de una causa para iniciar la pelea, simplemente la contienda se hace para “probarse” con los otros y por lo general ocurre a las afueras de los planteles educativos.
En el año 2006 la Secretaría de Gobierno enseñó los resultados de una encuesta de seguridad y ámbitos escolares en el Distrito, donde se podía evidenciar claramente la realidad en materia de violencia escolar en los colegios de Bogotá, por ejemplo el 23% de los encuestados manifestaron haber sufrido violencia moderada y el 57% manifestaron ser víctimas de delincuencia o robo. Este año la Personería de Bogotá realizó un estudio sobre convivencia escolar el cual dio como resultado entre otros, que el 35% de los estudiantes evaluados manifestaron haber sido víctimas de agresión física por parte de sus compañeros y el 50.22% han sufrido robos en el colegio. Al parecer el Distrito no cuenta con un diagnóstico real de la situaciónpues no hay cifras para los años 2007 y 2008 y las reportadas en el año 2009 son dudosas. ¿Si no saben que está pasando como van a tomar medidas?
A pesar que estos documentos son bien conocidos por la Secretaría de Educación del Distrito, esta entidad a la fecha no ha puesto en marcha un programa eficiente, pues las acciones adelantadas son unos simples paliativos para la grave situación de violencia que vive la comunidad educativa, no se tienen metas claras, no existen indicadores que representen la situación actual, ni se cuenta con las proyecciones de cumplimiento de metas.
Es hora que la Secretaría de Educación Distrital analice la situación, esclarezca las cifras sobre los hechos presentados en los colegios oficiales, estableciendo mecanismos para hacer seguimiento continuo a las metas fijadas, vinculando a todos los actores en el diseño y formulación de estas campañas como padres, alumnos y docentes, las cuales deben ser implementadas en la totalidad de los colegios Distritales de Bogotá y haciendo especial énfasis en los niños de que cursan grados inferiores, quienes se han convertido en los principales victimarios.

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