La inseguridad en Bogotá esta disparada. Desde que llegó la Alcaldía de Bogotá Positiva hemos visto un deterioro constante en este aspecto tan vital para una ciudad. Según la Cámara de Comercio de Bogotá, a Diciembre del 2007 (última medición antes de entrar Samuel Moreno) la percepción de inseguridad era del 39%, en la última medición ya iba en 59%. En homicidios la situación no es diferente pues llevábamos 15 años con reducción constante y en el 2007 la tasa era de 17 x 100 mil habitantes y ya va en 22.5 x 100 mil habitantes. Este incremento es de grandes proporciones especialmente cuando la Alcaldía había puesto como meta en el plan de desarrollo reducir los homicidios en los cuatro años en 1 punto a una tasa de 16 x cien mil y lo que vemos es un incremento en 2 años de 5 puntos.
Lo más preocupante que demuestran estas cifras, es que por ningún lado se ve una estrategia integral para combatir la inseguridad. La ciudad lleva más de 3 meses sin Secretario de Gobierno en propiedad, lo cual genera preocupaciones en la institucionalidad de ésta entidad. Aún más preocupante son los rumores donde se explica esta demora dado que están esperando que termine su periodo en el congreso Jaime Dussan para ser nombrado en esta cartera. Dussan, como denunciaron los medios hace unos meses, estuvo involucrado en la renuncia del ex secretario de planeación quien dejo el cargo argumentando presiones de Jaime Dussan para priorizar unos proyectos urbanísticos. El otro rumor fuerte es el retorno de la Ex secretaria Clara López quien es responsable en gran medida de los malos resultados y quien también tiene un pliego de cargos en la Procuraduría por presuntamente favorecer a su marido políticamente mientras era funcionaria pública; es decir, no pinta bien el futuro de la Secretaría.
En mi opinión personal, el problema de seguridad se reduce a una sola palabra: Permisividad. La policía es una buena fuerza, es capaz y competente pero necesita que le exijan. La falta de liderazgo desde la Alcaldía ha llevado a laxitud por parte de las autoridades. Las buenas enseñanzas que nos habían dejado alcaldes anteriores, se han perdido. El espacio público está totalmente invadido, los grafitis abundan en la ciudad, la cultura ciudadana se ha olvidado, factores estos que influyen en generar un ambiente sano.
Esta permisividad se evidencia fácilmente en las investigaciones que he llevado a cabo desde mi despacho, hemos adquirido placas diplomáticas falsas a 2 cuadras del DAS, una boa en la plaza del Restrepo, múltiples amanecederos cerrando las puertas a las 9 a.m. y venta de droga a escasos metros de la T, cuadra picha y galerías. Si no se muestra un liderazgo claro, pronto estos índices seguirán disparados y los Bogotanos viviendo asustados dentro de su propia ciudad.

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