martes, 22 de marzo de 2011

Miami revocó a su Alcalde. ¿Qué pasó en Bogotá?

Hoy abrí el periódico y encontré que la ciudad de Miami había aprobado mediante referendo la revocatoria del mandato del Alcalde. Lo primero que hice fue mirar cuales habían sus desaciertos para que la ciudad tomara esa decisión. Para mi sorpresa dentro de las críticas resaltaban las de subir los impuestos y construir un estadio de beisbol. Estas razones parecen males menores cuando lo comparamos con lo que está pasando en Bogotá.

Los bogotanos seguimos esperando el estadio que nos prometió Samuel y subir los impuestos no es ideal pero aquí todos pagamos valorización y ni siquiera se han visto las obras. A eso se le suma el incremento en la tasa de homicidio de 17 x 100 mil a 22.5 x 100 mil, un incremento no visto en 15 años, el incremento en el tiempo de desplazamiento promedio en 20 minutos diarios y las investigaciones por corrupción que aquejan el propio Alcalde y su hermano.

Surge la pregunta obvia: ¿Por qué no revocamos los bogotanos? La respuesta no es la que quisiéramos oír pero la realidad es que la ley que permite la revocatoria fue hecha para que no se pudiera revocar a nadie. La ley determina que para convocar la revocatoria se necesitan la firma del 40% de las personas que votaron para elegir el Alcalde, lo cual no es difícil. No obstante, para revocarlo se necesita que el 55% de los ciudadanos que votaron el día de la elección original voten el referendo revocatorio lo cual es virtualmente imposible.

Cualquier persona que conozca de política sabe que una elección atípica donde participe esa magnitud de ciudadanos no es viable, tanto así que en Colombia nunca ha habido una revocatoria de mandato. Urgentemente se requiere modificar la normatividad y hacer viable que la democracia se manifieste cuando una ciudad así lo desee. No hay derecho que 85% de los bogotanos desapruebe de Samuel y no haya forma de revocarlo!

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