La histórica destitución de Miguel Ángel Moralesrussi como contralor de Bogotá, ha generado un vacío jurídico que pone en vilo el futuro de la ciudad. La persona que sea designada para velar por las finanzas del distrito, será determinante para impedir el continuo desfalco que hemos evidenciado en estos tres años de Samuel Moreno ante escándalos como el cartel de la contratación y las crecientes denuncias por actos de clientelismo y corrupción.
En este momento el Concejo de Bogotá se encuentra en una encrucijada, pues varios sectores piden que se nombre al contralor auxiliar en propiedad como remplazo de Moralesrussi. No se necesita ser un genio para concluir que nombrar a la mano derecha del destituido contralor, llevará a que éste siga teniendo injerencia en dicha entidad. Esta realidad sería aún más riesgosa para la ciudad de lo que ya está en juego.
Legalmente quien sea designado, permanecerá en propiedad hasta tanto el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá y el Tribunal Administrativo de Cundinamarca conformen la terna de la cual el Concejo de la ciudad elegirá al nuevo contralor distrital. Los tribunales tienen el deber de conformar esta terna de manera urgente, pues de lo contrario el contralor auxiliar permanecerá en el cargo hasta el final del periodo. El grupo del señor Moralesrussi debe estar moviendo todas las fichas para garantizar esta situación.
El Concejo de Bogotá tiene la responsabilidad de permitir o no que esto ocurra. Debe negarse el nombrar al contralor auxiliar y exigirle a los tribunales con mensaje de urgencia que presenten la terna. Desafortunadamente existen muchos intereses que quieren garantizar la continuidad de la era Moralesrussi y esa batalla se tendrá que dar. Por el lado de mi partido, Cambio Radical, no apoyaremos a la mano derecha del destituido contralor.
En este momento el Concejo de Bogotá se encuentra en una encrucijada, pues varios sectores piden que se nombre al contralor auxiliar en propiedad como remplazo de Moralesrussi. No se necesita ser un genio para concluir que nombrar a la mano derecha del destituido contralor, llevará a que éste siga teniendo injerencia en dicha entidad. Esta realidad sería aún más riesgosa para la ciudad de lo que ya está en juego.
Legalmente quien sea designado, permanecerá en propiedad hasta tanto el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá y el Tribunal Administrativo de Cundinamarca conformen la terna de la cual el Concejo de la ciudad elegirá al nuevo contralor distrital. Los tribunales tienen el deber de conformar esta terna de manera urgente, pues de lo contrario el contralor auxiliar permanecerá en el cargo hasta el final del periodo. El grupo del señor Moralesrussi debe estar moviendo todas las fichas para garantizar esta situación.
El Concejo de Bogotá tiene la responsabilidad de permitir o no que esto ocurra. Debe negarse el nombrar al contralor auxiliar y exigirle a los tribunales con mensaje de urgencia que presenten la terna. Desafortunadamente existen muchos intereses que quieren garantizar la continuidad de la era Moralesrussi y esa batalla se tendrá que dar. Por el lado de mi partido, Cambio Radical, no apoyaremos a la mano derecha del destituido contralor.
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