En las puertas de los colegios públicos de Bogotá se venden cigarrillos libremente a menores de edad, esto fue lo que constató el concejal Felipe Rios en su investigación. Se observan estudiantes en uniforme comprando cigarrillos a vendedores ambulantes a escasos metros de las puertas del colegio. Así mismo se denunció como “jíbaros” venden droga a estudiantes a través de las rejas durante el recreo. Ambas situaciones dejan serias dudas sobre la actuación de las autoridades en los planteles educativos.
En el caso del consumo de cigarrillos por parte de menores de edad, una encuesta del Instituto Colombiano de Cancerología en 50 colegios distritales arrojó que el 61,4% de los estudiantes habían probado el cigarrillo. Un porcentaje aterrador y más cuando la Secretaria de Educación tiene reportados niños desde los 6 años que han fumando cigarrillo. Adicionalmente que el 30 % de los estudiantes de colegios de Bogotá ya son fumadores habituales de cigarrillo y más del 65% de ellos aseguran que nunca recibieron algún tipo de orientación sobre el tabaquismo en el colegio.
El cigarrillo ha sido reconocido como la “puerta” para llegar al consumo de estupefacientes. Un informe de la Personaría Distrital concluye que el 49 % de los colegios públicos y 17 % de los privados tienen serios problemas de drogadicción y que diariamente cuatro menores de edad ingresan a hospitales públicos por el consumo de alucinógenos. Al igual que las cifras de los cigarrillos, en Bogotá han sido reportados casos de consumo de estupefacientes desde los 6 años. El consumo de cigarrillo va de la mano del consumo de estupefacientes razón por la cual se tienen que tomar medidas en ambos frentes.
La situación de los colegios públicos es preocupante; siempre se han reportado casos de niños que fuman y consumen mientras están en el colegio pero la permisividad de las autoridades en este momento es algo que merece atención. El hecho que se hayan encontrado niños comprando droga a través de la reja durante el recreo y otros fumando en uniforme frente a la puerta del colegio es inaceptable.
La Secretaria de Educación está en mora de tomar cartas en el asunto pues en este momento no existe un diagnóstico reciente sobre el consumo de estupefacientes y cigarrillos por parte de estudiantes de los colegios distritales. Es imposible proponer programas de prevención si no se conoce con certeza el problema, razón por lo cual, el paso a seguir es un estudio serio de diagnóstico. Por otro lado, ya es hora que se instalen las cámaras de vigilancia en los colegios algo que lleva anunciando el distrito desde hace meses pero aun no se ha hecho.
Dependiendo de la seriedad con que se actué en estos frentes, se controlará el consumo de estupefacientes y cigarrillos por parte de menores de edad en planteles educativos, de lo contrario nuestros niños estarán en riesgo.
En el caso del consumo de cigarrillos por parte de menores de edad, una encuesta del Instituto Colombiano de Cancerología en 50 colegios distritales arrojó que el 61,4% de los estudiantes habían probado el cigarrillo. Un porcentaje aterrador y más cuando la Secretaria de Educación tiene reportados niños desde los 6 años que han fumando cigarrillo. Adicionalmente que el 30 % de los estudiantes de colegios de Bogotá ya son fumadores habituales de cigarrillo y más del 65% de ellos aseguran que nunca recibieron algún tipo de orientación sobre el tabaquismo en el colegio.
El cigarrillo ha sido reconocido como la “puerta” para llegar al consumo de estupefacientes. Un informe de la Personaría Distrital concluye que el 49 % de los colegios públicos y 17 % de los privados tienen serios problemas de drogadicción y que diariamente cuatro menores de edad ingresan a hospitales públicos por el consumo de alucinógenos. Al igual que las cifras de los cigarrillos, en Bogotá han sido reportados casos de consumo de estupefacientes desde los 6 años. El consumo de cigarrillo va de la mano del consumo de estupefacientes razón por la cual se tienen que tomar medidas en ambos frentes.
La situación de los colegios públicos es preocupante; siempre se han reportado casos de niños que fuman y consumen mientras están en el colegio pero la permisividad de las autoridades en este momento es algo que merece atención. El hecho que se hayan encontrado niños comprando droga a través de la reja durante el recreo y otros fumando en uniforme frente a la puerta del colegio es inaceptable.
La Secretaria de Educación está en mora de tomar cartas en el asunto pues en este momento no existe un diagnóstico reciente sobre el consumo de estupefacientes y cigarrillos por parte de estudiantes de los colegios distritales. Es imposible proponer programas de prevención si no se conoce con certeza el problema, razón por lo cual, el paso a seguir es un estudio serio de diagnóstico. Por otro lado, ya es hora que se instalen las cámaras de vigilancia en los colegios algo que lleva anunciando el distrito desde hace meses pero aun no se ha hecho.
Dependiendo de la seriedad con que se actué en estos frentes, se controlará el consumo de estupefacientes y cigarrillos por parte de menores de edad en planteles educativos, de lo contrario nuestros niños estarán en riesgo.

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